viernes, junio 10, 2005

El pecado de tu Amor

Escucho música.
Me revoluciono, muero en vida, luego renazco de mis cenizas como el fénix, me revoluciono y muero en vida, voy al limbo a tomar fotos y fotografío a Dios, vamos al parque a tomar té con Eva, miramos la puesta de muertes detrás de la mirada inerte de las nubes y nos dejamos envolver por la tenue luz roja del atardecer.
Luego vamos a la playa y las olas de las almas mudan nuestras vistas, las olas de las almas ciegan nuestros oídos.
La arena en los pies es cada pecado cometido, cada pecado capital, cada beso que te di mi lujuria, cada beso que comí, mi gula, cada mirada que te di, mi soberbia, cada mirada que escondiste, mi envidia, cada tacto de ti a mi, mi ira.
Cada abrazo, nuestra pereza…
Cada beso que guarde, mi codicia.
Y cuando logro librarme de la arena en los pies, me encuentro con calles de clavel, y sus espinas me entierran los pies, el alma y el corazón.
Los recuerdos se cuelan por mi piel, se fugan, aprovechan la ocasión, corren y corren, quieren huir, quieren escaparse de mi mente perversa.
Nuestros besos mueren en mi boca y la tuya, tu pelo en mis manos, mi esperanza en las tuyas y mi esperanza corre en tus manos como agua por la montaña, no puedes contenerla, no puedes soportar su frialdad.
Y el agua corre al mar, donde están las almas que ciegan tus besos y enmudecen mis miradas.
Las almas que mutilan la esperanza y la ilusión, de que esto no es así, de que es un sueño irreal, es totalmente fantástico, onírico, la verdad es que aquí no hay más que tu y yo, y un yo que no dice nada, que no quiere decirte, por miedo a que no quieras inhalar del corazón de este yo, que no dice nada, solo con las miradas, caricias y palabras.
Pero tampoco dice mucho, o al menos no crees lo que trato de decirte, tienes miedo del amor, de la ilusión, de la esperanza, de los besos en la playa, de las caricias en el limbo, del placer de la arena en los pies, de los pies en la arena, de las espinas de clavel, del clavel de tu alma, tu alma lozana.
Cuando la fantasía envuelva nuestras caricias frente al mar, nuestros besos bajo la lluvia, nuestras miradas secuestradas por el vacío de lo urbano.
Te darás cuenta que de verdad te amo

Fin

Para olvidarme de ti

Para olvidarme de ti
Tendría que olvidar el tacto
De tu mano sobre la mía

Tendría que perder el gusto
De recordar tus besos,
Tu lengua y la mía

Para olvidarme de ti
Tendría que cegar mis pupilas,
Tus ojos en los míos

Dejar de escuchar tu voz
No volver a degustar
La voz de tus besos, tu sinfonía

Tendría que quemar tus fotos
En la hoguera del dolor
Cuando no estés, que sentiría

Para olvidarme de ti
El Sahara tendría que estar
Lleno de vida siniestra

Tendrían que ser los girasoles
Negros, vestidos de luto, de pena
Sus semillas los días que fueron

Para olvidarme de ti
Tendría que morir el tiempo
En tu corazón hambriento

Si me olvidara de ti
Me sentiría vacío
Algo faltaría

Las calles serian de rosas
Sus espinas mis pies clavarían
Del dolor una flor nacería

Para olvidarme de ti
No te tendría que amar
Por eso de ti no me puedo olvidar